LO QUE NO VES

Awesome.:

No soy lo que ves, soy lo que oculto, todo aquello que se esconde tras mi rostro. Soy ojos que lloran sin derramar lágrimas, que brillan cuando en verdad están inmersos en la oscuridad. Soy todos los “sí” que no digo al pronunciar “no”, todas las palabras que solo oigo en mi cabeza y no consiguen salir. Soy el deseo que escondo tras el pecho, ese que niego si me preguntan, soy el fuego que escondo tras el hielo. Soy las ganas de más cuando pronuncio la palabra “suficiente”. Soy un corazón hecho trizas y lleno de cicatrices, aunque creas que esté bien, aunque sonría y te diga que ya no me duele. Soy todos los abrazos que mis brazos no dan, soy todos los pasos que doy sin apenas mover los pies.

Soy todas las ilusiones que no te cuento para que no te asustes, todas las aventuras en las que me embarco mientras suena esa canción que me recuerda un poco a ti y un poco a mí, soy todos esos  “muchos” que hay detrás de “pocos”. Soy todas esas caricias que te hago sin apenas tocarte, incluso estando a muchos kilómetros de distancia. Soy todo el amor que no me dejas mostrarte, soy todas esas risas que escondo cuando te pones serio. Soy todos esos planes que imagino y ejecuto solo en mi mente. Soy toda la fuerza que retengo por miedo a que llegue el día en que la suelte y se produzca una gran catástrofe.

Soy carne y hueso, y un puñado de “te quieros” que se quedaron atrapados en la garganta y no pudieron salir.

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LA LLUVIA

Bajo aquella manta de terciopelo, color azul cielo, se resguardaba del frío y del mundo, hasta incluso de sí misma, con su imprescindible tazón de café con leche, tan caliente que si se lo acercaba demasiado se le empañaban los cristales de las gafas.

Acompañada de su novela favorita no se sentía sola, porque no necesitaba la compañía de nadie, ni de un televisor o de una radio, no quería nada que pudiera romper el silencio, ese que se sumaba con el dulce sonido de la lluvia, su sinfonía preferida.

Pese a estar perfectamente refugiada del mundo, no pudo evitar levantarse de su cómodo sofá para acercarse a la ventana, le encantaba ver como el cielo empapaba la ciudad de magia, la forma que tenia de despertar a todos aquellos que pese a tener los ojos abiertos seguían dormidos, aunque solo fuera para dejar claro que estaba lloviendo. Aquella tarde en la ciudad todos lo sabían, y los que aún no se habían percatado de ello en breves lo harían.

Llovía tanto que en los cristales del ventanal ya no podían apreciarse las gotas de agua y, sin darse cuenta, el tiempo fue pasando y el café al final se enfrió, estaba tan concentrada observando cómo la lluvia caía sobre la ciudad que se le olvidó pensar en él.

Cuando se dio cuenta de lo que había sucedido, amó aun más la paz que le trajo la lluvia, tanto que no quiso perderla, se quedó observando el café frío y decidió recalentarlo. De nuevo, con su tazón bien caliente y su libro, se adentró en ese estado de paz del que no quería salir, desando que la lluvia no cesara.

Aunque la lluvia, como las personas o la paz, es efímera. Es por eso que siempre que llueve sonríe y se prepara para disfrutar de ella tanto cómo dure, como si fuera para siempre.

DEDÍCATE A SER TÚ

Abrázate, no temas, sé valiente, vale la pena. Inspira y respira. Tápate los ojos si quieres, aunque tan solo sea unos segundos, lo necesario para coger impulso, volver a abrirlos y seguir.

Si lo necesitas deja que las lágrimas recorran tu rostro, no hay nada de malo en ellas, todo lo contrario, son signo de vida, y a veces nos recuerdan que estamos vivos. En ellas afloran los sentimientos más profundos, deja que hablen, libéralos y libérate.

Fluye, deja de atarte con cadenas siempre al mismo árbol, desátate, muévete, explora, abandona los límites, pasa de largo, en definitiva vive un poco. No permitas que la comodidad se instale en ti, porqué si te despistas puede que mueras, quizá sigas respirando, pero olvídate de estallar de felicidad algún día.

Quítate ese disfraz, el que usas para actuar en contra de todo aquello en lo que de corazón crees, ese que usas para sentirte un poco más cerca de los demás y un poco más lejos de ti. Ese que ya te hace dudar hasta de quién eres.

Dedícate a ser tú, a ser quién quieras ser, cuándo y dónde quieras, déjate llevar por lo que te grita el alma. Pon un poco de confianza en tu verdadero “tú”, la solución a los problemas nunca ha sido desaparecer, así que haz el favor de volver.

Ya por último quiérete y nunca tengas miedo a hacerlo, deja de dudar y hazlo.

LUGARES INFINITOS

Hay lugares que son capaces de cortarnos la respiración, de erizarnos el vello, nos inundan con su aroma, sus rincones y paisajes, y el brillo de nuestros ojos aumenta considerablemente. Aquellos a los que volverías y no te cansarías jamás de hacerlo, y no es por lo bonitos que puedan ser sino por los sentimientos que aguardan en ellos, son todas esas emociones, todo lo que ha ocurrido en ellos, lo que les hace ser tan especiales y maravillosos.

Aunque no nos encontremos en ese lugar, lo recordamos como si realmente aun permaneciéramos en él, sintiendo todo lo que una vez sentimos como si fuera ayer. Incluso sin estar allí podemos sentir su olor y todos sus sonidos, hasta podemos notar como nos acaricia el viento. Con solo oír su nombre es inevitable emocionarse un poco, y más inevitable aun viajar a ese lugar aunque solo sea durante unos segundos, pero esos segundos pueden parecer eternos.

No todos tienen la suerte de haber sentido algo similar, aunque algún día seguro que lo harán. Es increíble cuando ocurre, tanto que te hace pensar en el “hoy”, en lo que estás haciendo y en el “dónde”, en lo que sientes, y te preguntas si algún día podrás cerrar los ojos y volver a sentir lo mismo, si conseguirás crear en el lugar que ahora te encuentras recuerdos infinitos que consigan que lo ames tanto como a “ese lugar”.

A veces pienso como voy a poder almacenar tantos recuerdos, y entonces tengo miedo al olvido, por eso voy caminando despacio, saboreando todos los momentos que me hacen sentir viva y acelerando el paso si llueven piedras. Hay momentos que es mejor vivirlos bien, sin prisa, no vaya a ser que se nos escape esa esencia que nos permite almacenarlos y los hace infinitos, para que podamos volver siempre

Que hay lugares, y luego esta ese lugar, tan especial y tan infinito como el amor que sentimos en él.

PALABRAS

Hay palabras que bailan, como si de música se tratara se adentran en nuestras mentes y nos hacen vibrar. Puede que nos rompan, nos ahoguen y hasta pueden hacernos libres, nos transmiten infinitos sentimientos, incluso amor y odio, pudiéndonos llevar a lugares desconocidos, hacernos creer y sentir cosas que jamás habíamos sentido, pueden sorprendernos.

Hay otras que simplemente hablan, cuesta un poco más que se adentren en nosotros, nos obligan a concentrarnos para escucharlas, y que si no lo hacemos se acaban evaporando, no nos hacen libres pero tampoco tienen la fuerza para encerrarnos entre rejas. No nos dicen mucho, puede que repitan algo que ya sabemos, que no cuentan nada nuevo, no despiertan sensaciones, solo nos recuerdan algo aunque ni siquiera lo necesitemos, pero lo hacen sin más. Que si no prestamos suficiente atención puede que confundamos su sonido con el de los árboles, se adentran en nosotros sin producir efecto alguno.

Y luego están las que pesan más que hablan, aquellas que sobran porque no dicen nada, solo hablan cuándo no deben y no tienen sentido, somos incapaces de comprenderlas, no pintan nada. Son aquellas que no encuentran la puerta de entrada a nuestras almas porque no las necesitamos, solo cargamos con ellas en nuestras espaldas, haciendo malabares para no caernos, esperando que un viento huracanado venga para llevárselas.

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Foto: @marrtamn https://martamnphoto.wordpress.com/

RAYANDO EL SOL ENTRE VINOS Y FLAUTAS

Nosotras, dando tumbos por el pueblo o la ciudad, nos preocupa poco el lugar, nos podemos pasar tardes enteras en algún bar, y también amamos los buenos restaurantes, aunque lo que nos gusta de ellos son las locuras que hacemos después. Que cuando nos juntamos, los días y las noches, a veces, por no decir casi siempre, se nos escapan de las manos. Y que bien lo pasamos, y como nos reímos después, y como lo seguimos haciendo ahora.

En algún lugar vamos acumulando las copas vacías de todo lo bebido vivido, en otro abrimos botellas de vino, que nos pueden las ganas de bebernos comernos el mundo, y no hay nada mejor que hacerlo juntas. Nos encanta brindar por este amor tan incondicional que nos une, aunque seamos sinceras, tú y yo ya brindamos por todo con tal de brindar por algo, menos por el vino.

Que nos queremos del derecho y del revés, que si una llora la otra tiene que hacerlo por dentro y convertirse en heroína. Que movemos viento y marea para que las lágrimas se sequen, y si no lo conseguimos luchamos por arrancarnos una sonrisa, dos y tres, las que hagan falta. Cuando sucede solemos acabar riendo a carcajadas por la tontería más tonta, alguna de esas que solo nosotras entendemos y que solo a nosotras nos hacen gracia, por patético que sea, qué más da, la cuestión es acabar llorando de la risa. Procuro tener siempre el disfraz de payasa a mano, no vaya a ser que tenga que sacarlo en cualquier momento.

Que te quiero, te pongas como te pongas, estés donde estés, escóndete si quieres, no creo que vaya a servir para mucho, en menos que canta un gallo estaremos tú y yo, rayando el sol entre vinos y flautas.

 

PD.: Hoy mis palabras van dedicadas a alguien muy especial, a quién quiero y admiro mucho, y que las ha pasado negras los últimos días, a quién no he podido abrazar por la distancia que nos separa. En breves espero poder tenderle mi mano, pero de mientras le tiendo mis versos, que seguro que le van a sacar alguna sonrisa.

TIEMPO

El tiempo es fantástico, la mejor receta a todos nuestros males. Que si estás pasando una mala época date tiempo, si no sabes que hacer date tiempo también, que estás perdido, tranquilo porqué el tiempo te guiará, él te dirá que hacer, pondrá a cada uno en su lugar, él todo lo sabe. Hasta es capaz de curar algo tan fuerte y tan intenso como el mal de amores, de hecho es la única medicina que puede aliviarlo, porqué ya sabemos que no se puede luchar contra lo que uno siente, que hay que dejarlo en manos del tiempo, y el ya verá lo que hace, siempre tiene un plan para nosotros, nos pueda gustar más o menos.

Me lo imagino como si fuera un ángel con un reloj de bolsillo en la mano y lo fuera observando constantemente, esperando el momento preciso para darte instrucciones. Como si él ya lo hubiera vivido todo y supiera cuál es el momento perfecto para llevar a cabo una acción concreta.

A veces nos exasperamos, somos así, impacientes, quizá demasiado exigentes, juzgamos el tiempo y lo cuestionamos, hasta perdemos la confianza en él, creyendo que somos alguien para juzgarlo. Que si ya estamos cansados de esperar significa que ya ha transcurrido demasiado tiempo, y es que ahora nos creemos expertos para decir si lo está haciendo bien o no, como si hubieran reglas para analizarlo, como si nosotros tuviéramos algún poder sobre él, como si pudiéramos manipularlo.

Aun así hay una cosa que sí podemos hacer, y es llenar todos los segundos con aquello que nos hace felices, quizás no podamos parar el tiempo, retroceder las agujas del reloj o incluso avanzarlas, pero podemos escoger como vivirlo, hacerlo especial, hasta podemos cambiar su percepción, haciendo que cada minuto cuente, hasta crear recuerdos tan infinitos que el tiempo jamás pueda borrar. Como lo aprovechemos solo depende de nosotros, él jamás se detendrá.

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Foto: @lauramontijano https://doiteasyandfine.wordpress.com/